Dejima es la isla en forma de abanico construida en 1636 que, durante 218 años, hasta el cierre del puesto comercial neerlandés en 1859, fue la única ventana de Japón abierta al mundo occidental. Su historia empieza antes: las armas de fuego llegaron en 1543, el cristianismo en 1549, y en 1600 un barco neerlandés, el Liefde, encalló en Bungo con el navegante William Adams a bordo, que se convirtió en consejero de Tokugawa Ieyasu. Los neerlandeses abrieron un puesto comercial en Hirado en 1609 antes de trasladarse a Dejima, donde el comercio se fue estrechando por los límites del shogunato, hasta un solo barco al año en 1790. Recorre los almacenes y las casas de comerciantes restaurados e imagina la llegada anual de los barcos desde Batavia, con mercancías, libros e ideas fluyendo por este diminuto enclave. Es una gran primera parada para tu pasión por la historia del comercio, y está cerca del centro, así que no exige un traslado largo. Ve por la tarde, quédate a disfrutar de la luz del puerto y consulta en la web oficial el horario y el precio de entrada vigentes.