La Agencia de Asuntos Culturales de Japón ha declarado el Parque de la Paz de Nagasaki Lugar de Belleza Escénica. Su descripción menciona el hipocentro, el muro que queda de la sucursal de la Prisión de Nagasaki en Urakami y el muro superviviente de la Catedral de Urakami. La descripción los presenta como pruebas físicas del bombardeo, y define el parque como un lugar que exhorta al mundo a prohibir las armas nucleares y a hacer realidad la paz. También hay historias personales entre los monumentos. Un monumento con poema, erigido el 3 de agosto de 1969, recoge versos sobre una niña que buscaba agua en medio del fuego del bombardeo. Está también la historia de Wada Koichi. Tenía dieciocho años, era estudiante de la Escuela Comercial Municipal Segunda de Nagasaki y había sido movilizado para trabajar como conductor de tranvía. En la cochera de tranvías de Hotarujaya, a 3 kilómetros y 200 metros del hipocentro, sobrevivió. Doce estudiantes conductores nunca regresaron, así que recorrió las vías hasta la cochera de Ohashi para averiguar qué había ocurrido. Después de la guerra trabajó para levantar un monumento en memoria de unos 120 trabajadores de tranvías que murieron en el bombardeo.