En 1884 llegaron los franceses. Liu Mingchuan, primer gobernador de Taiwán, desembarcó en Keelung aquel verano y evaluó las defensas de la isla. Su veredicto fue que, en el sur, las islas Penghu eran la cerradura, pero, en el norte, Keelung era la garganta. También importaba que Keelung tuviera carbón, que los franceses codiciaban. Liu ordenó construir con rapidez una nueva batería en la esquina noreste del puerto, equipada con modernos cañones Krupp alemanes. Pero cuando llegó el almirante francés Lespès con cinco buques de guerra, las baterías de aquí no estaban preparadas para sus tácticas. Sus cañones no podían girar, de modo que los franceses simplemente atacaron por el costado. Tras unas cinco horas de combate, la mayoría de las baterías de Keelung habían quedado destruidas y el depósito de pólvora había explotado. Al día siguiente, entre cuatrocientos y quinientos soldados franceses desembarcaron. Después de la guerra, Liu decidió que este seguía siendo el punto clave que protegía la entrada del puerto. Hacia 1885 hizo construir una nueva batería moderna en la colina sobre la orilla, con un supervisor alemán a cargo de las obras. El fuerte que se ve hoy data de 1886 y se ha mantenido en esa colina desde entonces.