Para entender este lugar, debemos retroceder hasta el año 1698, durante el periodo Edo. En aquel entonces, Shinjuku era simplemente un terreno que pertenecía a la familia Naito, un clan de señores feudales. El nombre Shinjuku tiene un significado muy literal: Shin significa nuevo y Juku significa posada o estación de postas. Se estableció como un punto de descanso en la importante carretera Koshu Kaido, que conectaba la capital con las provincias occidentales. Lo curioso es que Shinjuku se creó por una necesidad logística muy humana. La siguiente parada oficial en la ruta estaba demasiado lejos de Nihonbashi, el centro de la ciudad, y los viajeros y sus caballos terminaban agotados. Por eso, se permitió construir esta Nueva Posada en los terrenos de los Naito. Lo que hoy ves como un bosque de cemento comenzó con humildes casas de té y establos. Un dato histórico clave: tras el Gran Terremoto de Kanto en 1923, Shinjuku se convirtió en el refugio principal de la ciudad porque su suelo, situado en una meseta geológicamente estable, apenas sufrió daños, lo que provocó una migración masiva de negocios y personas hacia esta zona.