Para entender por qué existe Gion, debemos mirar hacia el gran templo carmesí que se alza al final de la calle Shijo: el Santuario Yasaka. Este lugar sagrado es el verdadero corazón espiritual de la zona y su historia comenzó mucho antes de que Kioto fuera incluso la capital de Japón, allá por el año 656. Originalmente, este barrio surgió como un pueblo de servicios para los peregrinos que venían a rezar aquí. Con el tiempo, aquellas humildes posadas se transformaron en casas de té y centros de entretenimiento de alto nivel. Además, cada julio, este santuario da vida al Gion Matsuri, uno de los festivales más grandes y antiguos del mundo, que comenzó en el año 869 como un ritual religioso para pedir a las deidades que detuvieran una epidemia de peste.