A medida que ascendemos, nos acercamos al majestuoso templo Kiyomizu-dera, fundado originalmente en el año 778. Su nombre significa Templo del Agua Pura, inspirado en las aguas cristalinas de la cascada de Otowa que fluyen dentro del recinto. Lo más asombroso de este lugar es su gran plataforma de madera de 13 metros de altura, que parece flotar sobre el precipicio. Esta maravilla de la ingeniería japonesa, reconstruida en 1633, se sostiene sobre cientos de pilares de madera de zelkova ensamblados totalmente sin el uso de un solo clavo. Esta técnica arquitectónica se conoce como kakezukuri y otorga al edificio una flexibilidad única para resistir terremotos. Si tienes oportunidad, observa la cascada de Otowa, donde los visitantes beben de tres canales distintos que, según la leyenda, otorgan salud, longevidad o éxito en los estudios. Recuerda elegir solo uno, pues beber de los tres se considera un acto de avaricia.