Caminando entre la puerta exterior y el templo principal, te encuentras en Nakamise-dori, una de las calles comerciales más antiguas de Japón, cuyos orígenes se remontan al siglo dieciocho. En estos 250 metros de coloridos puestos, verás una mezcla irresistible de artesanías y dulces tradicionales. Te recomiendo probar el ningyo-yaki, unos bizcochos rellenos de pasta de judías rojas con formas divertidas como la pagoda del templo. Pero atención a un detalle de etiqueta muy importante: en Japón, y específicamente en esta calle, se considera descortés comer mientras caminas. Lo ideal es comprar tu bocadillo y disfrutarlo frente al puesto antes de continuar. Esta norma ayuda a mantener las calles impecables, un reflejo del respeto por la armonía del espacio compartido que tanto define a la cultura local.