La historia de este lugar comenzó con un evento asombroso en la mañana del dieciocho de marzo del año 628 d. C. Imagínate a dos hermanos pescadores, Hinokuma Hamanari y Takenari, lanzando sus redes en el cercano río Sumida. En lugar de peces, sacaron una pequeña estatua de bronce de apenas 5 centímetros. Aunque intentaron devolverla al agua varias veces, la estatua regresaba mágicamente a su red. El jefe de su aldea, Haji no Nakatomo, reconoció que se trataba de Kannon, la Bodhisattva de la Misericordia y la Compasión. Tan conmovido quedó que convirtió su propia casa en un templo para que todos pudieran venerarla, dando origen a lo que hoy conocemos como Senso-ji. Como detalle práctico, si quieres honrar a estos fundadores, puedes visitar el pequeño Santuario Asakusa dedicado a ellos, ubicado justo a la derecha del pabellón principal. Hoy en día, la estatua original permanece oculta al público como una reliquia sagrada que nadie puede ver, preservando su misterio y pureza por la eternidad.