Bienvenido al Santuario Meiji, o Meiji Jingu, un rincón de serenidad absoluta que parece un mundo aparte del bullicio de Shibuya y Harajuku que acabas de dejar atrás. Mientras caminas por estos amplios senderos de grava, notarás cómo la temperatura desciende ligeramente y el ruido de la ciudad desaparece, reemplazado por el susurro de las hojas de un bosque que abarca setenta hectáreas. Este santuario es mucho más que un parque; es un espacio consagrado a las almas del emperador Meiji y la emperatriz Shoken, figuras fundamentales que guiaron a Japón hacia la modernidad. Lo que ves a tu alrededor es un testimonio de la voluntad del pueblo japonés, ya que este bosque, aunque parezca natural, fue creado enteramente por manos humanas hace poco más de cien años. Prepárate para descubrir cómo la espiritualidad antigua y la ambición moderna se entrelazan bajo esta inmensa cúpula verde.