¡Hola! Es un placer acompañarte hoy. Estás frente a una de las estructuras más icónicas de todo Japón: el Castillo de Himeji. Seguramente ya habrás notado su color blanco brillante y sus elegantes líneas que parecen elevarse hacia el cielo. Por esto se le conoce cariñosamente como Shirasagi-jo, que significa el Castillo de la Garza Blanca, pues su silueta recuerda a esta majestuosa ave en pleno despegue. Este lugar no es solo una cara bonita; es uno de los doce castillos originales que quedan en el país y fue el primero en ser designado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en el año mil novecientos noventa y tres. Mientras caminas hacia la entrada principal, siente la magnitud de este Tesoro Nacional que ha permanecido casi intacto durante más de cuatrocientos años. Prepárate, porque estás a punto de entrar en una cápsula del tiempo del Japón feudal.