Mientras exploras, notarás que no hay estatuas de deidades humanas, sino de zorros, conocidos como Kitsune. En el sintoísmo, estos animales no son dioses, sino los mensajeros sagrados de Inari. Presta atención a los objetos que sostienen en sus bocas: algunos llevan llaves, que simbolizan el acceso a los graneros de arroz, mientras que otros portan pergaminos que representan la sabiduría del conocimiento divino. Un poco más arriba, en el santuario Okusha, encontrarás una experiencia interactiva única: las piedras Omokaru-ishi. El ritual es sencillo: acércate a una de las linternas de piedra, formula un deseo en tu mente e intenta levantar la pesada bola de piedra superior. Se dice que si la sientes más ligera de lo que esperabas, tu deseo se cumplirá pronto; pero si la sientes pesada, tendrás que esforzarte más para alcanzar tu meta.