Bienvenido a Fushimi Inari Taisha, el santuario sintoísta más icónico de Japón y un lugar que desafía el paso del tiempo. Te encuentras en la entrada principal, frente a la imponente Puerta Romon, una estructura monumental de dos pisos construida en el año mil quinientos ochenta y nueve gracias a una generosa donación del líder militar Toyotomi Hideyoshi. Al observar a tu alrededor, notarás que todo está bañado en un color naranja vibrante conocido como bermellón.[1] Este tono no es solo decorativo; tradicionalmente se cree que el cinabrio utilizado en la pintura ayuda a preservar la madera y posee el poder espiritual de repeler a los malos espíritus. Respira hondo y prepárate para cruzar el umbral entre lo cotidiano y lo sagrado, mientras te adentras en un laberinto de miles de puertas que serpentean por la falda de la montaña sagrada.