Caminando por la nave de la derecha, te encontrarás cara a cara con la verdadera razón por la que este lugar es tan especial: las tumbas de los inmortales. Aquí descansan gigantes como Miguel Ángel Buonarroti, cuyo monumento funerario fue diseñado por su discípulo Giorgio Vasari. Unos pasos más allá verás la tumba de Galileo Galilei, quien, a pesar de sus conflictos con la Iglesia, encontró aquí su descanso final en un mausoleo imponente. Pero no solo hay científicos y artistas; también verás el cenotafio de Dante Alighieri, el autor de la Divina Comedia, y la tumba del astuto Nicolás Maquiavelo. Es un lugar que emana una energía intelectual única, ya que aquí están representados los pilares de la astronomía, la política, la literatura y el arte que definieron el Renacimiento italiano y el pensamiento moderno.