Frente a ti se alza el imponente Palacio Pitti, el palacio más grande de toda Florencia. Su historia es fascinante: comenzó como un sueño de grandeza del banquero Luca Pitti en 1458, quien quería una residencia que superara a la de sus rivales, los Médici. Curiosamente, la ambición de Pitti lo llevó a la ruina, y en 1549, el palacio fue comprado precisamente por la familia Médici. Fue Leonor de Toledo, la inteligente esposa de Cosme Primero de Médici, quien vio en esta zona del sur el lugar perfecto para establecer la nueva residencia ducal, alejándose del bullicioso centro político. Durante los siguientes trescientos años, este palacio fue el centro del poder en la Toscana y residencia de tres dinastías diferentes: los Médici, los Lorena y los Saboya. Incluso hoy, puedes sentir esa pesada y rústica piedra de la fachada como un símbolo de poder inquebrantable.