Históricamente, Trastevere ha sido un mundo aparte. En la época de la República Romana, este lado del río estaba habitado por comunidades de judíos y sirios que trabajaban en el cercano puerto fluvial. Debido a este aislamiento relativo, los habitantes del barrio, conocidos como trasteverini, desarrollaron un orgullo feroz, considerándose durante mucho tiempo como los únicos romanos verdaderos. Mientras el centro monumental de Roma sufría constantes transformaciones, este distrito mantuvo su trazado medieval casi intacto, sobreviviendo a las grandes remodelaciones urbanísticas de los siglos posteriores. Un detalle encantador que aún puedes observar hoy es la ropa tendida entre las ventanas de los edificios, una estampa clásica que resume la vida cotidiana y relajada que define a este rincón bohemio de la ciudad.