Usted se encuentra en la Piazza Sidney Sonnino, a la entrada del vibrante barrio de Trastevere. Justo ante usted se halla la Basílica de San Crisogono, una de las iglesias más antiguas y fascinantes de Roma [1]. Aunque la fachada parece una obra maestra clásica del siglo XVII, lo que ve es en realidad la tercera versión de un santuario que ha ocupado este lugar durante casi mil setecientos años. Este sitio comenzó como una casa de culto privada a principios del siglo IV, mucho antes de que el cristianismo fuera oficialmente aceptado por el Imperio Romano [3]. Mientras observa el edificio, imagine el nivel de la calle subiendo lentamente a lo largo de los siglos, enterrando literalmente el pasado para crear el suelo sobre el que camina hoy. Estamos a punto de entrar para descubrir un mundo donde columnas romanas antiguas y mosaicos dorados medievales conviven bajo un techo de puro oro barroco.