Te encuentras frente a uno de los monumentos más espectaculares del mundo: la Basílica de San Marcos. Desde su fundación en el año ochocientos veintiocho, este lugar ha sido el alma de Venecia, sirviendo originalmente como la capilla privada de los Dogos, los antiguos gobernantes de la ciudad, antes de convertirse en su catedral oficial en el año mil ochocientos siete. Al mirar su fachada, notarás que no se parece a ninguna otra catedral de Italia; esto se debe a que su diseño es una fusión única de estilos bizantino, románico y gótico, reflejando el poder de Venecia como un puente entre Oriente y Occidente. Prepárate para entrar en un espacio donde el ladrillo humilde está cubierto por capas de mármol exótico y un brillo dorado que te transportará a otra época.