Bienvenido al corazón de Roma. Se encuentra ante el Coliseo, situado en el número uno de la Piazza del Colosseo. Aunque el mundo lo conoce como el Coliseo, los romanos lo llamaban el Anfiteatro Flavio, nombrado así por la dinastía Flavia de emperadores que encargaron su construcción [1]. Imagine este lugar hace dos mil años; no era un valle seco, sino un lago artificial que rodeaba la extravagante Domus Aurea del emperador Nerón. Tras la muerte de Nerón, el emperador Vespasiano decidió devolver la tierra al pueblo construyendo el anfiteatro más grande que existe justo sobre ese lago drenado entre los años setenta y setenta y dos de la era común. Esto era más que un estadio; era una declaración política de poder y generosidad. Al observar los imponentes arcos, note cómo parecen respirar historia. Está siguiendo los mismos caminos donde decenas de miles de antiguos romanos clamaron una vez por emoción y gloria. Comencemos nuestro recorrido por esta maravilla arquitectónica.