Bajo el altar mayor se encuentra la Cripta de la Natividad, lo que le ha valido a esta basílica el nombre de la Belén de Occidente. Aquí se custodian cinco listones de madera de sicomoro que, según la tradición, formaron parte del pesebre de Jesús en Belén. Es un sitio de inmensa devoción, incluso para el actual Papa Francisco, quien ha anunciado que desea ser enterrado aquí en lugar de en el Vaticano. Como detalle práctico, recuerda que para acceder al área principal de culto debes llevar los hombros y las rodillas cubiertos por respeto al lugar. Antes de moverte a la siguiente zona, busca una losa muy sencilla en el suelo cerca del altar, a la derecha. No verás un monumento grandioso, pero ahí descansa Gian Lorenzo Bernini, el genio que dio forma a la Roma barroca, bajo una inscripción humilde que apenas menciona su nombre.