En el año 79 d. C., una erupción del Vesubio sepultó Pompeya bajo metros de ceniza y piedra pómez, congelando una ciudad romana completa en plena vida cotidiana. Plinio el Joven describió la catástrofe en sus cartas a Tácito, y durante siglos el lugar quedó olvidado bajo los campos hasta que, ya en el siglo XVIII, los Borbones impulsaron las excavaciones sistemáticas que devolvieron a la luz calles, casas, tiendas y cuerpos. Desde entonces, Pompeya es uno de los yacimientos arqueológicos más famosos del mundo y el mejor lugar para entender cómo se vivía en una ciudad del Imperio, algo que a los amantes de la arqueología os va a tener entretenidos durante horas.
El recorrido clásico empieza en el Foro, con el templo de Júpiter y el de Apolo presidiendo la plaza donde se hacía política y comercio, y de ahí baja por la Via dell'Abbondanza, la arteria principal, flanqueada por termopolios: mostradores de comida caliente que son la versión antigua del puesto de comida callejera, con sus ánforas y sus hornillos de obra. Seguid con las Termas Stabianas, el Lupanar y sus frescos, la Casa dei Vettii con su jardín pintado, la Casa del Fauno y la Villa dei Misteri, cuyo friso dionisíaco es una de las pinturas romanas más extraordinarias que se conservan. En el extremo oriental, el anfiteatro del 70 a. C. —el más antiguo que sobrevive del mundo romano— y las panaderías con sus muelas de piedra y el pan carbonizado completan el retrato de una ciudad que no supo que estaba viviendo sus últimas horas.
No os perdáis los vaciados de yeso de Giuseppe Fiorelli: en el siglo XIX, este arqueólogo comprendió que los huecos dejados por los cuerpos bajo la ceniza podían rellenarse con yeso y devolver así la forma exacta de las víctimas en el instante final. Verlos en directo impresiona mucho más de lo que ninguna foto anticipa, y ayuda a recordar que esto no fue un decorado, sino una tragedia humana.
Notas
Comprad la entrada online con antelación: es nominativa y, de abril a octubre, con franja horaria, así que elegid la primera de la mañana y llevad un documento de identidad. El recinto es enorme: elegid un eje —Foro, Via dell'Abbondanza, anfiteatro— y no intentéis verlo todo, porque acabaréis agotados y sin recordar nada. Llevad agua: hay fuentes dentro del recinto. Calzado cerrado y con suela, porque el pavimento de basalto es irregular y resbaladizo si ha llovido. Los hallazgos más famosos, incluidos los de Herculano, están en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.