En la década de 1940, el destino de este submundo cambió drásticamente. Durante la Segunda Guerra Mundial, estas antiguas cisternas, ya vacías, salvaron miles de vidas al ser convertidas en refugios antiaéreos. Imagina a 4000 personas viviendo aquí abajo durante meses, mientras las sirenas de bombardeo sonaban en la superficie. Si prestas atención a las paredes, descubrirás grafitis, nombres rayados en la piedra e incluso caricaturas de líderes de la época como Hitler o Mussolini, testimonios mudos del miedo y la esperanza de quienes esperaban el fin de la guerra. También es aquí donde nace la leyenda del Monaciello, un espíritu travieso que, según los napolitanos, recorría estos túneles. En realidad, se trataba de los fontaneros que, cubiertos con capas protectoras y conociendo cada entrada secreta, aparecían y desaparecían de las casas para robar comida o dejar regalos, alimentando el folclore de la ciudad.