Estás a punto de descender cuarenta metros bajo el bullicio de las calles de Nápoles para descubrir una ciudad espejo, un laberinto de piedra que ha guardado los secretos de esta tierra durante más de dos milenios. Al entrar por Vicoletto I San Paolo, deja atrás el caos del centro histórico y prepárate para un viaje en el tiempo que comienza con la piedra amarilla, el tufo, sobre la que se asienta toda la identidad napolitana. Acomódate mientras bajamos más de cien escalones hacia las entrañas de la tierra. Aquí abajo, el silencio es absoluto y la temperatura se mantiene fresca, a unos diecisiete grados centígrados, sin importar si afuera el sol del Mediterráneo quema o el invierno golpea las fachadas del barrio antiguo. En este recorrido, no solo verás túneles; caminarás por la memoria de griegos, romanos y de los ciudadanos que buscaron refugio durante la Segunda Guerra Mundial.