La historia de este lugar comenzó hace aproximadamente 2 millones de años, en el periodo Pleistoceno, cuando el agua empezó a disolver la roca caliza para crear estas cavidades fascinantes. Al entrar, lo primero que captará tu atención es el Lago Lamarmora. Con unos 120 metros de largo y 25 metros de ancho, es uno de los lagos salados interiores más grandes de toda Europa. Sus aguas son tan claras que reflejan perfectamente el techo abovedado, creando una ilusión de profundidad infinita. En el centro del lago emerge con orgullo una formación llamada la Pila de Agua Bendita, una estalagmita gigante que ha acumulado agua dulce en su parte superior, sirviendo de refugio para las aves en el pasado. Toda esta estructura es un ecosistema cárstico vivo que sigue transformándose muy lentamente, gota a gota, año tras año.