Hola, es un placer saludarte. Estás de pie en el lugar exacto donde comenzó todo. El Monte Palatino no es solo una de las siete colinas de Roma; es la colina primordial. Si miras a tu alrededor, notarás que estamos en un oasis de paz que se eleva sobre el ajetreo del Foro Romano y el Circo Máximo. Imagina por un momento que este lugar, hoy lleno de ruinas majestuosas y pinos centenarios, fue hace miles de años una simple elevación de tierra fértil rodeada de pantanos. Desde este punto geográfico central, los antiguos romanos no solo dominaban la vista, sino que también disfrutaban de un aire más puro, lejos de las enfermedades que se creía que acechaban en las zonas bajas de la ciudad. Esta ubicación privilegiada convirtió al Palatino en el barrio más exclusivo de la antigüedad, el sitio donde el poder y la divinidad decidieron establecer su hogar permanente.