Para entender este lugar, debemos retroceder hasta el año 753 a. C. La leyenda cuenta que en una cueva en la base de esta colina, conocida como el Lupercal, una loba amamantó a los gemelos Rómulo y Remo después de ser abandonados en el río Tíber. Aunque suene a cuento de hadas, la arqueología moderna ha encontrado sorpresas asombrosas: en el año 2007, se descubrió una cámara decorada con mosaicos y conchas a 16 metros bajo tierra que podría ser ese santuario sagrado. Si caminas hacia la zona del Cermalo, verás restos de cabañas de la Edad de Hierro que confirman que personas reales vivían aquí mucho antes de que existieran los emperadores. Aquí fue donde Rómulo, tras un enfrentamiento mortal con su hermano, trazó el límite sagrado de la ciudad, convirtiendo esta colina en el núcleo fundacional del Imperio romano.