Te encuentras frente a uno de los edificios más emblemáticos del mundo. El Palacio Ducal no era solo la residencia del Dux, el líder supremo de Venecia, sino el verdadero motor de una república que dominó los mares durante un milenio. Imagina que este lugar comenzó como una fortaleza de madera en el siglo noveno, rodeada de canales y murallas, antes de transformarse en la joya gótica que ves hoy. Al caminar por aquí, no solo visitas un museo; recorres los pasillos donde se tomaban decisiones que afectaban a todo el Mediterráneo.[2] Observa cómo el palacio se sitúa estratégicamente entre la Basílica de San Marcos y las aguas de la laguna, conectando lo divino, lo político y lo comercial en un solo punto. La fachada que tienes ante ti es el prólogo de una historia de intrigas, riqueza y justicia que estamos a punto de explorar juntos.