Para sentir la verdadera esencia medieval del barrio, debes perderte en sus laberintos de piedra. Busca la Calle del Gato que Pesca, o Rue du Chat-qui-Pêche. Con solo 1,8 metros de ancho, es considerada la calle más estrecha de París. Cuenta la leyenda que en el siglo quince, un gato negro tenía la asombrosa habilidad de sacar peces del río Sena con solo un zarpazo, lo que llevó a los vecinos a creer que el animal y su dueño, un alquimista local, estaban confabulados con fuerzas oscuras. Muy cerca de allí, encontrarás la emblemática librería Shakespeare and Company, refugio de escritores de la Generación Perdida como Ernest Hemingway. Es el lugar perfecto para hojear libros antiguos rodeado de estanterías que llegan hasta el techo. Recuerda caminar despacio por estas zonas, ya que las aceras son muy estrechas y los adoquines pueden ser algo irregulares, pero cada esquina guarda un secreto literario o una pequeña pastelería que merece una parada.