Muy cerca de aquí, en la calle Rykestraße, se encuentra la sinagoga más grande de Alemania, un edificio que es un verdadero milagro de supervivencia. Inaugurada en 1904, esta estructura de estilo neorrománico destaca por su hermoso ladrillo rojo. Durante la trágica Noche de los Cristales Rotos en 1938, la sinagoga no fue incendiada por completo porque los nazis temían que el fuego se extendiera a los edificios de viviendas vecinos, que estaban muy pegados. Después de ser utilizada como almacén y establo durante la guerra, fue restaurada con gran detalle y reabierta oficialmente en el año 2007. Es importante notar que, para entrar, se deben pasar controles de seguridad, pero merece la pena admirar su arquitectura exterior e interior, que puede albergar a más de mil personas. Este sitio simboliza no solo el pasado judío de Berlín, sino también el renacimiento de su comunidad en el corazón de un barrio que sigue cambiando.