La Catedral de Sevilla se levanta sobre la mezquita almohade del siglo XII, y eso se nota nada más entrar al Patio de los Naranjos, con sus arcos y su fuente de abluciones. Construida entre 1401 y 1506, es la catedral gótica más grande del mundo, y el retablo mayor de la Capilla Mayor —el más grande de la cristiandad, tallado por el flamenco Pierre Dancart— impone de verdad. Busca también la tumba de Cristóbal Colón, elevada sobre cuatro figuras que representan los reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra, y la Sacristía Mayor con su cúpula y su colección de orfebrería. La guinda es subir a la Giralda: en lugar de escaleras, el alminar se asciende por 35 rampas suaves, dicen que pensadas para que el almuédano pudiera subir a caballo, y arriba te espera una de las mejores vistas de Sevilla, con los tejados, las cúpulas y el río a los pies. Es la visita cronometrada de hoy, así que resérvala con tiempo y dedícale dos horas tranquilas.
Notas
Reserva en línea y llega quince minutos antes: hay control de seguridad. Hombros y rodillas cubiertos (un chal fino en el bolso resuelve cualquier apuro) y nada de flash. La subida a la Giralda es cómoda, sin escalones, pero hazla con calma y sin mochilas grandes. A la salida, la Plaza Virgen de los Reyes y la Plaza del Triunfo son los mejores sitios para una foto con la torre entera.