Bienvenido a la Plaza de Pilatos, donde se encuentra ante la residencia privada más grandiosa de Sevilla. Este palacio, conocido oficialmente como la Casa Ducal Real de Medinaceli, es mucho más que una mansión noble; es un puente entre los mundos medieval y moderno. Mientras observa la entrada, trasládese al año mil quinientos diecinueve. El Marqués de Tarifa, Fadrique Enríquez de Rivera, regresó de una larga peregrinación a Jerusalén [2, 3]. Cuenta la leyenda que descubrió que la distancia desde la puerta de su casa hasta una cruz situada a las afueras de las murallas de la ciudad, conocida como la Cruz del Campo, era exactamente la misma que la del trayecto desde la casa de Poncio Pilato hasta el lugar de la crucifixión [3, 4]. Debido a esta llamativa coincidencia, la gente del lugar empezó a llamar a este magnífico hogar la Casa de Pilatos, nombre que perdura desde hace más de cinco siglos. Hoy en día, sigue siendo la sede permanente de una de las familias nobles más ilustres de España, la dinastía Medinaceli. Tómese un momento para respirar la historia de este espacio antes de cruzar la puerta renacentista hacia el corazón del palacio.