Fíjate bien en el imponente edificio que tienes delante: es el antiguo mercado del Born, ahora convertido en un centro de cultura y memoria. En el año 2002, mientras se realizaban obras para una biblioteca, los trabajadores descubrieron algo asombroso bajo el suelo: 8000 metros cuadrados de la Barcelona del año 1700. Son las ruinas de una ciudad que resistió el asedio de las tropas de Felipe Quinto hasta su caída el once de septiembre de 1714, durante la Guerra de Sucesión. Tras la derrota, el rey ordenó demoler más de mil viviendas de este barrio para construir la Ciutadella, una enorme fortaleza militar destinada a vigilar a los propios barceloneses. Lo que ves hoy a través de las pasarelas es un yacimiento único en Europa por su estado de conservación; puedes ver el trazado de las 42 calles, las bases de sesenta casas e incluso fragmentos de tabernas y talleres artesanales que quedaron sepultados durante casi trescientos años. Es, literalmente, una fotografía fija de la vida cotidiana antes de que el mundo cambiara para siempre.