Te encuentras en la montaña de Montjuïc, el gran pulmón verde de Barcelona que se eleva a ciento setenta y siete metros sobre el nivel del mar. Para orientarte, imagina que la ciudad se despliega a tus pies mientras el mar Mediterráneo abraza la ladera sur. El nombre de este lugar tiene un origen fascinante: la mayoría de los historiadores coinciden en que significa Monte de los judíos, debido al antiguo cementerio judío medieval que se encontraba aquí desde el año mil noventa y uno. Otros sugieren que proviene del latín Mons Iovis o Monte de Júpiter. Sea cual sea su origen, hoy esta montaña es un mosaico de jardines, museos e historia viva.[2] Mientras caminas, siente la brisa marina y prepárate para descubrir cómo este relieve estratégico pasó de ser un puesto militar a convertirse en el escenario de los eventos más grandes del mundo.