Justo en el punto más alto se alza el Castillo de Montjuïc, una imponente fortaleza militar con raíces en el año 1640. Su forma de estrella no es casualidad; fue diseñada para no dejar ni un solo ángulo muerto a la artillería. Aunque hoy es un lugar de paz y cultura, su historia es profunda y, a veces, oscura. Durante siglos, sus cañones no solo apuntaron al mar para defender la ciudad, sino también hacia adentro para controlarla. Fue prisión militar y escenario de momentos críticos, como el fusilamiento del presidente catalán Lluís Companys en 1940. Un dato curioso que pocos conocen es que desde aquí se realizó la medición del arco del meridiano entre Dunkerque y Barcelona a finales del siglo dieciocho, lo que sirvió de base para establecer el Sistema Métrico Internacional que usamos hoy: el metro nació, en parte, gracias a esta montaña.