¡Hola! Te doy la bienvenida al Park Güell, un lugar donde la imaginación de Antoni Gaudí y la visión de su mecenas, Eusebi Güell, se fundieron para crear algo único en el mundo. Estamos en el distrito cero ocho cero dos cuatro de Barcelona, en lo que originalmente iba a ser una lujosa urbanización privada inspirada en las ciudades jardín británicas. De hecho, por eso se llama «Park» con una ka al final, en inglés. Imagina que estamos en el año mil novecientos; Barcelona estaba creciendo rápido y Güell quería un refugio exclusivo lejos del ruido industrial. Aunque el proyecto comercial fracasó porque solo se vendieron dos de las sesenta parcelas proyectadas, hoy nos queda este inmenso jardín de piedra y color que es Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, conocida como la U-N-E-S-C-O. Al entrar, fíjate en los dos pabellones que parecen casas de cuento de hadas con sus tejados cubiertos de cerámica brillante; son la puerta a un mundo donde la arquitectura no imita a la naturaleza, sino que se convierte en ella.