Estás de pie en la colina de la Sabika, el lugar donde el tiempo parece haberse detenido hace ochocientos años. Bienvenido a la Alhambra, cuyo nombre en árabe, Al-Qal-a Al-Hamra, significa literalmente El Castillo Rojo. Se dice que esta denominación proviene del tono rojizo de sus muros, especialmente cuando el sol del atardecer los baña con su luz dorada, aunque otros cuentan que se debe a las antorchas que iluminaban su construcción durante la noche. Al caminar por aquí, no solo visitas un palacio, sino una ciudad palatina completa que fue el último baluarte del arte y la cultura andalusí en la Península Ibérica. Te invito a que respires el aire de la sierra y te prepares para descubrir cómo un pequeño reducto militar del siglo noveno se transformó en la joya más refinada de Occidente.