Dentro de estos muros descansa uno de los personajes más famosos de la historia: Cristóbal Colón. Su tumba es inconfundible, sostenida por cuatro figuras que representan los reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra. Pero hay un misterio que duró siglos: ¿está realmente él aquí? Tras su muerte en Valladolid en 1506, sus restos viajaron por Sevilla, Santo Domingo y Cuba antes de regresar finalmente aquí en 1898. Durante años, República Dominicana también reclamó tener su cuerpo real. Sin embargo, estudios científicos recientes de ácido desoxirribonucleico, realizados por la Universidad de Granada, han confirmado con fiabilidad absoluta que los huesos en Sevilla pertenecen efectivamente al descubridor de América. Al mirar el monumento, fíjate en el reino de Castilla, que camina al frente con la cabeza erguida, un símbolo del orgullo por el descubrimiento que cambió el curso del mundo.