Torre del Oro: ¿cuánto dura la audioguía gratuita?
Unos 6 minutos de escucha en 5 secciones: «Bienvenidos a la Torre del Oro», «Una atalaya para el río», «Tres cuerpos, tres siglos», «¿Por qué se llama Oro?» y «Antes de partir».
El centinela dorado de Sevilla en el Guadalquivir

Respuesta rápida. Sí. Torre del Oro (Sevilla, España): audioguía de Mappu gratuita en el navegador, con 5 secciones y unos 6 minutos de escucha, en 6 idiomas. Incluye «Una atalaya para el río», «Tres cuerpos, tres siglos» y «¿Por qué se llama Oro?». En la app de Mappu, Walk Mode va narrando los lugares cercanos durante el paseo y responde a las preguntas que surjan.
Bienvenidos a la Torre del Oro. Están de pie en el Paseo de Cristóbal Colón, justo al lado del río Guadalquivir, frente a una de las siluetas más reconocibles de Sevilla. Tómense un momento para mirarla. Esta es una torre dodecagonal, es decir, tiene doce lados. Fue construida como atalaya militar, y su función era controlar el acceso a Sevilla desde el río. Se eleva unos 36 metros y sigue siendo lo primero que muchas personas imaginan cuando piensan en esta ciudad. En los próximos minutos recorreremos su historia: cómo la levantaron los almohades a comienzos del siglo XIII, cómo tres épocas diferentes fueron superponiendo sus obras, por qué su nombre está envuelto en leyendas y cómo una torre pensada para la defensa se convirtió en un hogar para la memoria del mar. Fíjense en sus tres cuerpos mientras hablo. Son la clave de todo.
Retrocedamos a los años 1220 y 1221. Sevilla formaba entonces parte del Califato almohade, y el gobernador de la ciudad, Abu l-Ulà, ordenó levantar una torre junto al río. Se construyó entre marzo de 1220 y febrero de 1221, con una base dodecagonal de unos 15 metros y 20 centímetros de diámetro, hecha de hormigón de cal. La torre nunca estuvo pensada para estar aislada. Un tramo de muralla, llamado coracha, la unía a las murallas almohades de la ciudad y a la Torre de la Plata, una torre octogonal que aún se alza cerca y que se cree de la misma época. Juntas ayudaban a defender el Alcázar. Aquí, la torre cerraba el paso entre la ribera y el barrio del Arenal. Su fortaleza estaba en su posición. Situada en el borde del río, alta e independiente, dominaba el terreno que la rodeaba y vigilaba los barcos que podían remontar el Guadalquivir. Piensen en ella como un guardián de piedra, con el río como su camino.
Este es el truco para leer esta torre: fue construida en tres partes claramente distintas, de siglos diferentes. El cuerpo inferior es el original almohade de 1220 y 1221. Encima, en el siglo XIV, se añadió un segundo cuerpo más pequeño por orden del rey Pedro I de Castilla, conocido como Pedro el Cruel. Ese nivel parece hexagonal desde abajo, pero es dodecagonal por fuera, y a diferencia de la base, algunas partes están cubiertas de azulejos. La coronación llegó mucho después. En 1760, tras las obras de reconstrucción posteriores al terremoto que comenzó en Lisboa, el ingeniero militar Sebastián Van der Borcht añadió el cuerpo superior cilíndrico, rematado por una pequeña cúpula terminada en azulejos dorados. Este mismo ingeniero fue también el arquitecto de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla. Su intervención cambió el aspecto de la torre respecto a los grabados de los siglos XVI y XVII. El resultado es la torre que ven hoy, de 36 metros y 75 centímetros de altura. Además, figura entre los primeros edificios de la península ibérica en lucir decoración cerámica, un detalle encantador para una ciudad que se enamoró de los azulejos.
Ahora la pregunta que hace todo visitante: ¿por qué oro? La respuesta sincera es que el nombre de la torre ha inspirado más relatos que certezas. Una leyenda dice que la torre estuvo una vez cubierta de oro. Otro cuento popular afirma que el rey Pedro de Castilla escondió en ella un tesoro de oro y plata. La tradición local incluso le asigna una habitante: una mujer llamada Doña Aldonza, que, según se decía, vivía dentro de la atalaya. Son historias de la imaginación de la ciudad, y forman parte del encanto de la torre. Lo que sí muestran los documentos es que los azulejos dorados coronan su parte superior, y que la torre ha sido durante siglos el emblema de Sevilla. Una torre con nombre de oro, que brilla junto al río, es el tipo de imagen que invita a una leyenda. La próxima vez que el sol dé en la ribera, fíjense en cómo juega la luz sobre ella. Quizá encuentren su propia explicación.
La torre que ven ha cambiado de manos, de funciones y de aspecto muchas veces. Fue declarada monumento histórico-artístico en 1931 y ha sido restaurada varias veces: en 1900, entre 1991 y 1992, en 1995 y de nuevo a comienzos de los años 2000. La Armada española ha desempeñado un papel importante en su conservación. En 1936 se decidió instalar aquí un museo marítimo, que fue inaugurado en 1944. En la inauguración, el orador declaró que la torre había dejado de ser un cascarón vacío y abandonado junto al río y que ahora se llenaría de nuevos sonidos. Hoy, en su interior se encuentra el Museo Naval, y la torre es uno de los monumentos más visitados de la ciudad, con vistas sobre el río y la urbe. En 1992, con motivo de la Exposición Universal de Sevilla, se hermanó con la Torre de Belém de Lisboa. Antes de seguir, camínen un poco por la orilla del río, luego mírenla de frente y observen cómo los tres cuerpos se recortan contra el cielo. Y si se acercan a la zona de la calle Santander, intenten localizar a su vecina más pequeña, la Torre de la Plata.
Generada con IA a partir de 6 fuentes; revisada para comprobar su exactitud y actualizada por última vez el 23 de octubre de 2026. Conviene verificar entradas y horarios en el sitio oficial.
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Este lugar es la parada 2 de 3 de un paseo autoguiado: De la Catedral a la Plaza de España, Sevilla. Unos 2,3 km y 30 minutos a pie, más unos 19 minutos de escucha.
unos 0,9 km · unos 12 min a pie
Torre del OroEsta guía
unos 1,4 km · unos 19 min a pie
Walk Mode en directo: 2 horas por 50 créditos (pack Starter de 4,99 €)
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Unos 6 minutos de escucha en 5 secciones: «Bienvenidos a la Torre del Oro», «Una atalaya para el río», «Tres cuerpos, tres siglos», «¿Por qué se llama Oro?» y «Antes de partir».
Retrocedamos a los años 1220 y 1221. Sevilla formaba entonces parte del Califato almohade, y el gobernador de la ciudad, Abu l-Ulà, ordenó levantar una torre junto al río. Se construyó entre marzo de 1220 y febrero de 1221, con una base dodecagonal de unos 15 metros y 20 centímetros de diámetro, hecha de hormigón de cal. La torre nunca estuvo pensada para estar aislada. Un tramo de muralla, llamado coracha, la unía a las murallas almohades de la ciudad y a la Torre de la Plata, una torre octogonal que aún se alza cerca y que se cree de la misma época.
En Mappu se pueden hacer preguntas de seguimiento como «¿Cómo ayudaba el muro que unía la torre con la Torre de la Plata a defender Sevilla y el Alcázar?» y seguir preguntando, con la guía conectada al mapa y al viaje.