Bienvenido a uno de los monumentos más magníficos de toda España. Al encontrarse aquí, en el número cinco de la calle Gran Vía de Colón, está contemplando la Catedral de la Encarnación, o como la llaman los lugareños, la Catedral de Granada. Este sitio es más que una simple iglesia; es el símbolo de un punto de inflexión masivo en la historia. Tras la Reconquista cristiana de la ciudad en mil cuatrocientos noventa y dos, los Reyes Católicos, la Reina Isabel Primera y el Rey Fernando Segundo, ordenaron la construcción de esta catedral directamente sobre la Mezquita Mayor de la ciudad. Imagine el cambio: donde antes se alzaban alminares y llamadas a la oración, se levantaron estos macizos muros de piedra para declarar una nueva era. Tómese un momento para observar la escala pura del exterior. Este edificio estaba destinado a ser el panteón real de España, y aunque los monarcas están enterrados justo al lado, en la Capilla Real, la catedral sigue siendo un testimonio impresionante de su visión de triunfo.