Estás ante uno de los edificios más icónicos del mundo. Te encuentras en la esquina del Paseo de Gracia con la calle de Provenza, mirando hacia la Casa Milà, terminada en el año mil novecientos doce. Pero si hablas con un barcelonés, probablemente la llamará La Pedrera, que significa «la cantera» en catalán.[2] Este nombre comenzó como una burla de los vecinos, quienes consideraban que esta masa de piedra ondulante se parecía más a una mina que a una vivienda de lujo. Antoni Gaudí, el genio detrás de esta estructura, diseñó este edificio como su última gran obra civil antes de dedicarse por completo a la Sagrada Familia. Al observar su silueta, notarás que no hay ni una sola línea recta; parece una criatura viva que respira en medio de la ciudad. Prepárate para descubrir cómo Gaudí revolucionó la arquitectura al imitar las formas orgánicas de la naturaleza en este bloque de piedra de treinta metros de altura.