La Catedral de San Esteban, o Steffl para los locales, es el símbolo indiscutible de la libertad austriaca. Aunque su base es románica, la estructura actual es una obra maestra del gótico iniciada por Rodolfo cuarto en el siglo catorce. Si te sitúas frente a su entrada principal, estarás cruzando el Pórtico del Gigante, la parte más antigua que sobrevivió a un gran incendio en 1258. Un dato fascinante es que la catedral sufrió daños devastadores en abril de 1945, cerca del final de la Segunda Guerra Mundial, cuando un incendio externo se propagó a su techado de madera. Sin embargo, el esfuerzo de toda la nación permitió su reconstrucción en solo siete años, demostrando la resiliencia del pueblo austriaco ante la tragedia.