Salzburgo no es solo un museo al aire libre, es una ciudad que vive a través del arte. Muy cerca del actual distrito de los festivales encontrarás la Pferdeschwemme o Estanque de los Caballos. Diseñado en el año 1693 por Johann Bernhard Fischer von Erlach, este monumento barroco era originalmente el lugar donde se lavaba y acicalaba a los caballos de los establos reales. Es un recordatorio de que en Salzburgo, incluso las tareas cotidianas se realizaban con una elegancia escénica. Hoy en día, este es el escenario principal del Festival de Salzburgo, uno de los eventos de música clásica más importantes del mundo. Mientras sigues explorando, fíjate en las pequeñas placas doradas en el suelo, los Stolpersteine, que conmemoran la historia más reciente del lugar. Te invito a perderte por las plazas, como la Residenzplatz, y a descubrir el sonido de las campanas que, al igual que en tiempos de Mozart, siguen marcando el ritmo de esta ciudad mágica.