Estás frente al símbolo más grande de la identidad austriaca: la Catedral de San Esteban, conocida cariñosamente por los vieneses como Steffl. Imagina que te encuentras en un sitio que ha sido testigo de la historia desde el año mil ciento treinta y siete, cuando se consagró la primera iglesia románica en este mismo punto. Mientras orientas tu mirada hacia sus muros de piedra caliza, nota cómo la arquitectura gótica parece estirarse hacia el cielo de una manera casi divina. Es más que un edificio; es el centro geográfico y espiritual de la ciudad. Al caminar por la plaza de San Esteban, estarás cruzando el mismo suelo que recorrieron figuras imperiales y compositores legendarios. Esta introducción es solo el comienzo de un viaje que nos llevará desde las profundidades de la tierra hasta las cumbres de sus torres.