Detrás de todo este lujo hay una historia humana fascinante. La Ringstrasse fue construida por miles de inmigrantes, principalmente de Bohemia y Moravia, conocidos como los bohemios del ladrillo. Trabajaban en condiciones extremas y con salarios bajísimos para que la alta sociedad pudiera disfrutar de sus paseos dominicales. Una vez terminada, la avenida se convirtió en el gran escenario social de Viena, un lugar de ver y ser visto donde los carruajes desfilaban y los cafés se llenaban de intelectuales. Como dato práctico, si deseas recorrerla hoy sin cansarte, puedes subirte a los tranvías números uno o dos. La mayoría son modelos de piso bajo, conocidos como Ultra Low Floor o ULF por sus siglas en inglés, que están diseñados específicamente para ser accesibles y permitir que cualquier persona, incluyendo usuarios de silla de ruedas, explore la avenida sin barreras.