Durante casi treinta años, la Puerta de Brandeburgo fue el símbolo más triste de la Guerra Fría. Con la construcción del Muro de Berlín en 1961, la puerta quedó atrapada en la llamada franja de la muerte, una zona restringida entre el Este y el Oeste donde nadie podía transitar. Fue aquí donde el presidente Ronald Reagan pronunció su histórico discurso en 1987, pidiendo específicamente: Señor Gorbachov, derribe este muro. Finalmente, el nueve de noviembre de 1989, miles de personas celebraron sobre el muro frente a esta puerta el fin de la opresión. Como consejo práctico, si buscas un momento de introspección entre el bullicio de los turistas, dirígete al ala norte de la estructura; allí encontrarás la Sala del Silencio o Raum der Stille, un espacio neutral abierto generalmente de once de la mañana a seis de la tarde para meditar y reflexionar sobre la paz.