Si miras la fachada central, estás contemplando el trabajo del arquitecto Sir Aston Webb, quien la rediseñó en 1913 utilizando piedra de Portland para darle ese tono grisáceo tan característico. Pero el palacio es como una cebolla con muchas capas. Detrás de esta cara pública se encuentra el diseño original de John Nash, quien transformó la antigua casa en un palacio neoclásico francés para el rey Jorge Cuarto a principios del siglo diecinueve. Un dato fascinante es que el famoso balcón, donde la familia real saluda en eventos especiales, no fue parte del diseño original; fue añadido más tarde por Edward Blore a petición de la reina Victoria para poder conectar con su pueblo. Por cierto, un consejo práctico: fíjate en la bandera que ondea en lo más alto del mástil. Si ves el Estandarte Real, significa que el Rey está en el palacio; si ves la bandera del Reino Unido, conocida como Union Jack, es que no se encuentra en casa.