Dirígete hacia la Plaza de la Corona para encontrar el Palacio Real. Aquí se custodian los Honores de Escocia, que son las joyas de la corona más antiguas de Gran Bretaña. Consisten en una corona de oro, un cetro y una espada de estado, utilizados juntos por primera vez en la coronación de María, Reina de los Escoceses, en el año 1543. Un dato fascinante es que estas joyas estuvieron perdidas para el público durante más de cien años tras la Unión con Inglaterra, encerradas en un cofre de roble y olvidadas. Fue el famoso novelista Sir Walter Scott quien, en 1818, recibió permiso para buscarlas y las redescubrió en una pequeña habitación acorazada. Ten en cuenta que en esta zona no se permiten fotografías para proteger estos tesoros invaluables, así que aprovecha el momento para grabarlos en tu memoria.