Hakodate había sido uno de los primeros puertos comerciales internacionales de Japón desde 1859, abriendo junto con Yokohama y Nagasaki. Allí vivían residentes extranjeros, y uno de ellos cambió la forma de esta ladera: Richard Eusden, el cónsul británico destinado en Hakodate. A comienzos de la década de 1870, el gobierno japonés había publicado una proclama, fechada el 15 de enero de 1873, que alentaba a que los lugares pintorescos y los sitios históricos se convirtieran en parques públicos. Al año siguiente, se instó a que lugares concurridos, como los puertos, crearan parques con el acuerdo de sus residentes. Pero la idea misma de un parque seguía siendo desconocida para muchas personas. Eusden la defendió con una frase memorable: así como los enfermos necesitan un hospital, las personas sanas necesitan un lugar donde descansar. Esa frase encierra las primeras ideas europeas sobre planificación urbana y salud pública. La propuesta de Eusden, respaldada por los habitantes de Hakodate, dio al parque la forma que adoptó en 1879. Cuando sienta la calma de este lugar, está disfrutando de una noción que en su día necesitó un defensor.