Dirige ahora tu mirada hacia la Basílica de Santa María, famosa por sus dos torres de diferentes alturas. Pero lo que realmente la hace única es lo que ocurre cada hora en punto: el Hejnał Mariacki o toque de trompeta. Si escuchas con atención, notarás que la melodía se corta de forma brusca a mitad de una nota. Según una leyenda que se remonta al siglo trece, durante una de las brutales invasiones tártaras, un vigía divisó al enemigo desde la torre y comenzó a tocar su trompeta para alertar a la ciudad y que cerraran las puertas. Justo en ese momento, una flecha enemiga le atravesó la garganta, dejando su advertencia incompleta. Aunque el ataque se repelió gracias a su aviso, el sacrificio del trompetista quedó grabado para siempre en la memoria sonora de Cracovia. Hoy en día, un miembro del cuerpo de bomberos toca la melodía cuatro veces, una hacia cada punto cardinal: hacia el Castillo Real de Wawel, hacia el Ayuntamiento, hacia la puerta de San Florián y finalmente hacia los mercaderes. Es uno de los momentos más emocionantes del día, así que prepárate para saludar hacia arriba cuando termine; ¡dicen que el trompetista te devolverá el saludo y te traerá buena suerte!