Bajo tus pies se esconde un secreto intrigante: un sistema de cuevas y túneles que se extiende por más de 10 kilómetros. Estas grutas naturales, formadas por la erosión de aguas termales, han tenido usos asombrosos: desde bodegas de vino y refugios de guerra hasta prisiones medievales. La leyenda cuenta que en estas oscuras galerías estuvo encarcelado Vlad el Empalador, el personaje que inspiró el mito de Drácula. Si te interesa explorarlo, el Laberinto del Castillo ofrece visitas donde, a partir de las dieciocho horas, las luces se apagan y puedes recorrer los pasadizos solo con una lámpara de aceite. Para moverte por esta colina con estilo, recuerda que el histórico Funicular de la Colina del Castillo, inaugurado en 1870, funciona todos los días desde las ocho de la mañana hasta las veintidós horas, ofreciendo una de las subidas más pintorescas de Europa.