Es difícil de creer, pero a finales del siglo diecinueve, este lugar se llamaba Longacre Square y era el centro del comercio de caballos y carruajes de Nueva York. Todo cambió el ocho de abril de 1904. El editor Adolf Ochs decidió mudar la sede de su periódico, el New York Times, a un nuevo rascacielos aquí mismo, el edificio One Times Square. En un movimiento de puro genio publicitario, convenció al alcalde de la ciudad para que cambiara el nombre de la plaza a Times Square. La llegada del primer sistema de metro en ese mismo año permitió que miles de personas fluyeran hacia esta zona, transformándola rápidamente en el epicentro del entretenimiento que ves hoy. Así que, cada vez que digas el nombre de este lugar, estarás rindiendo un pequeño homenaje a la historia del periodismo neoyorquino.