Bienvenido a Greenwich Village, o simplemente el Village, como lo llaman cariñosamente los neoyorquinos. Te encuentras en un lugar que se siente radicalmente distinto al resto de Manhattan. Mientras gran parte de la isla sigue un orden geométrico estricto, aquí las calles parecen tener vida propia, serpenteando y cruzándose en ángulos imposibles. Este vecindario, delimitado al norte por la Calle Catorce y al sur por la Calle Houston, ha sido durante siglos un refugio para aquellos que buscaban algo fuera de la norma. Originalmente un asentamiento de la población nativa Lenape y más tarde un pueblo rural británico, hoy es un distrito histórico protegido que conserva más de dos mil edificios llenos de historias. Al caminar por la Séptima Avenida Sur, no solo recorres cemento, sino que atraviesas el epicentro de movimientos artísticos, musicales y sociales que cambiaron el mundo para siempre. Respira el aire de este rincón de la ciudad porque aquí, el pasado bohemio y la energía moderna conviven en cada esquina.