¡Hola! Te doy la bienvenida a la Isla de la Libertad, el hogar de uno de los monumentos más reconocibles de todo el planeta. Mientras caminas por este parque rodeado por las aguas del río Hudson, tómate un momento para observar la silueta de la Gran Dama que se alza ante ti. Oficialmente llamada La Libertad iluminando el mundo, esta estatua no es solo un montón de metal; es un regalo del pueblo de Francia a los Estados Unidos para conmemorar el centenario de su independencia en mil setecientos setenta y seis. Imagina el puerto de Nueva York a finales del siglo diecinueve, cuando esta gigante verde era lo primero que veían millones de personas que llegaban buscando una nueva vida. Hoy, te encuentras en un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde mil novecientos ochenta y cuatro. Siente la brisa marina y prepárate para descubrir los secretos que esconde su estructura.