Bienvenidos a Grand Central Terminal, un lugar que es mucho más que una simple estación de trenes. Al estar aquí, en el ochenta y nueve de la calle cuarenta y dos Este, se encuentra en el corazón de lo que muchos llaman el centro de transporte más hermoso del mundo [1]. Cuando esta obra maestra del estilo Beaux-Arts se inauguró oficialmente a la medianoche del dos de febrero de mil novecientos trece [3], fue una maravilla tecnológica diseñada tras un trágico accidente de tren de vapor en mil novecientos dos que obligó a la ciudad a cambiar al ferrocarril eléctrico [2]. Mire a su alrededor: los suelos de mármol de Tennessee y Kentucky y el vasto espacio abierto se inspiraron en las majestuosas termas públicas de la antigua Roma. Más de ciento cincuenta mil personas inundaron estas puertas solo el día de la inauguración, y hoy, usted se une a los setecientos mil visitantes diarios que mantienen vivo este hito histórico [1]. Oriéntese hacia el centro del Vestíbulo Principal (Main Concourse), donde la energía de la ciudad de Nueva York converge bajo un cielo de oro y azul.