Te encuentras frente a uno de los monumentos más enigmáticos y fascinantes de toda Italia: Castel del Monte. Elevándose majestuosamente a quinientos cuarenta metros sobre el nivel del mar en la cima de una colina de la Murgia, este castillo parece vigilar el horizonte desde que el emperador Federico Segundo de Suabia ordenó su construcción en el año mil doscientos cuarenta. Olvida la imagen de una fortaleza medieval oscura y cerrada; este lugar es conocido como la Corona de Piedra por su silueta única que domina el paisaje de Puglia como si fuera la joya de un soberano. Federico Segundo, un hombre de una cultura inmensa apodado el Asombro del Mundo, diseñó este espacio como un diálogo entre la ciencia, la naturaleza y el poder imperial. Mientras subes por el sendero rodeado de pinos, tómate un momento para observar cómo la piedra cambia de color según la luz del día, preparándote para entrar en un mundo donde nada ha sido dejado al azar.